
Este símbolo conlleva la reputación de haber sido concedido al Maestro de Reiki Arthur Robert-son por Rolf Jensen, quien proclamó que se trataba de un antiguo símbolo de Maestría Tibetana.
Se dice que el Antakarana ayuda a conectar el cerebro físico con el Yo Superior. Esta es la conexión que debemos desarrollar si aspiramos a crecer espiritualmente. Se dice que el buda Amitaba es una personificación del Yo Superior de modo que resulta muy posible que el Antakarana pertenezca al mándala de Amitaba. El Antakarana activará esta conexión toda vez que estés en su presencia, así como tendrá un efecto positivo en tus cha-kras y tu aura. Este símbolo siempre funciona para el bien y no puede ser mal utilizado ni causar daño. He verificado que funciona bien en la meditación, y en la sanación, pero no lo incluyo en un tratamiento de Reiki. Por ejemplo, lo pongo bajo mi colchón cuando necesito energía extra o lo pegaré a la parte de mi cuerpo que necesita sanación cuando no dispongo de tiempo para brindarme un tratamiento de Reiki. Aunque no todos los linajes utilizan este símbolo, sus métodos de uso son habitualmente enseñados en el nivel de Maestría Reiki.
Creo que el Antakarana es probablemente de origen chino. En China, el cuadrado representa a la Tierra y al Yin que es oscuro; la forma redonda representa al Cielo y al Yang que es luz. El círculo interno representa a aquellos que viven en armonía con la vida cósmica y están en comunión con el “Gran Iluminador” que, en Japón, es conocido como Dainichi. Los tres sietes, simbolizan la integración de los tres niveles de un mándala. La forma de cubo que mantiene unidos a los tres sietes representa las ocho direcciones, más el arriba y el abajo. El Antakarana es de hecho un mándala que encierra o abarca una de las energías universales de la vida y por lo tanto es un símbolo muy profundo.