La Turquesa
Es un fosfato hidratado de aluminio, hierro y cobre, cuya combinación produce el tono azul verdoso que la identifica. Su textura, sumamente porosa, la califica para imponerla durante largo tiempo en la piel sin contraindicaciones. Aparece en la antigüedad en la tradición hebrea, en los adornos de los egipcios, y en las deidades del México precolombino.
