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La historia cristiana reiki

A nivel metafísico, la historia cristiana representa una fallida partida en la búsqueda del Reiki por parte de Mikao Usui. Esta parte de ta historia Reiki nos dice que la búsqueda o travesía espiritual no requiere que viajemos hasta un lugar distante. El regreso a casa de Mikao Usui indica que nuestro viaje espiritual comienza en el hogar, el lugar con el que estamos familiarizados. En tiempos antiguos, el fogón de la casa se consideraba sagrado, a la vez el centro de la casa y el lugar donde el viaje comenzaba y al que el viajero regresaba. El hogar también podía significar esa parte interna nuestra que es nuestro yo genuino o nuestro espíritu intrínseco o esencia. También, cuando te dispones a descubrir algo viajas a gran distancia del punto donde comenzaste, o sea: desde el lugar de (a ignorancia a un estado de conocimiento. Una vez que has aprendido todo lo posible, esa información y experiencia hallará un hogar dentro de ti y se convertirá en una parte tuya, de sus talentos y tus conocimientos.

Anhelo de Sanar con Sus Manos

Anhelo de Sanar con Sus Manos
Fuese cualquiera el motivo, ya por el desafío de un estudiante o debido a que había estado enfermo, Mikao Usui desarrolló el anhelo de sanar con sus manos. (Frank Arjava Petter, en Fuego Reiki, dice que Mikao Usui padeció una seria enfermedad.) Un viaje siempre requiere una meta, caso contrario falta la motivación para emprender el viaje. Uno no lograría enfocarse en él, tampoco sabría hacia dónde va ni cuando ha llegado. En occidente, mucha gente emprende la travesía espiritual sin establecer primero una meta. Entonces, van a la deriva de un lado a otro, siguen primero a un maestro y luego a otro y a otro (según la última moda) sin tener sentido de llegada o de beneficiarse plenamente de los dones e introspecciones que les son presentadas durantes los variados cursos y conferencias a las que asisten. Buscan interminablemente porque se plantean un interrogante, pero jamás hallan algo porque no fijaron una meta. El viaje es la lección y la meta es el don adquirido por aprender la lección. El avance hacia cualquier meta establecida puede constituir un viaje espiritual. En Reiki, la meta es sanarse a si mismo física, mental/emocional y es-piritualmente, para que puedas tener acceso al nivel cósmico de la iluminación.

OTROS SÍMBOLOS RELACIONADOS CON REIKI

símbolos Reiki

La mayoría de los practicantes de Reiki conocen y creen que hay cuatro símbolos Reiki, ninguno más, ninguno menos. Otros tienen el vago sentimiento de que debería haber más símbolos. En consecuencia, han ido agregándose más símbolos al sistema Reiki en la forma de símbolos tibetanos, Karuna, Tera Mai, Blue Star, Sei-chem, Seichim, Sekhem, Osho y otros, y creo que con escasa o ninguna comprensión de los símbolos, de por qué funcionan, y qué hacen realmente.
Un símbolo es un arquetipo: algo eternamente inmodificable. El movimiento en el sentido de las agujas del reloj representa la muerte y el renacer, y por lo tanto el cambio. Muchos de los símbolos que han sido añadidos al Reiki están dibujados en la dirección de las agujas del reloj, han sufrido cambios de nombre y, en algunas instancias, hubo cambios de símbologías. Por ejemplo, los símbolos conocidos inicialmente como símbolos sanadores de Sai Baba, se han convertido en Tera Mai, Karuna Reiki, Seichem y Blue Star.
Creo que como el proceso de trabajo a través de los niveles no es comprendido, se han buscado otros símbolos y energías que no son necesarios si trabajamos apropiadamente a través del proceso Reiki.

Panteón del Buda de la Sanación

Hace muchos años, durante una clase de prosperidad dictada por un clérigo unitario, se nos indicó que meditáramos sobre el sendero de nuestra vida o plan divino. En una de las más claras visualizaciones que haya experimentado, vi un enorme muro de ladrillos. Traté de ir en torno de él. Traté de pasar sobre él. No pude hacer ninguna de las dos cosas, así que comencé a desmantelar el muro, un ladrillo por vez. Detrás del muro había un inmenso Buda dorado, la estatua más bella que jamás había visto, de oro brillante y decorada con joyas preciosas. Si bien era una estatua, poseía una energía que la hacía parecer casi viva. El clérigo me sugirió que leyera algunos libros sobre budismo. No lo hice. Fui a la biblioteca y elegí un grueso y pesado libro sobre budismo, pero me desanimó el peso y el tamaño del volumen, así que lo puse de nuevo en el estante.
Algunos años después, oí hablar sobre Reiki y “supe” de inmediato que era justo para mí. Una cosa condujo a otra, y even-tualmente comencé a indagar el Reiki dentro del budismo, para que cuando fuera una Maestra de Reiki tuviese una comprensión más honda y más clara de esta maravillosa energía que llamamos Reiki. El proceso ha sido un poco como deshacer un muro de ladrillos, uno por uno. Y en efecto, encontré un Buda, uno del cual emanan divinos rayos sanadores.