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Iniciaciones Reiki

Las primeras iniciaciones Reiki que di a mis alumnos me sorprendieron. Mis estudiantes me informaban que tenían visiones de dos monjes budistas con túnicas amarillas que me ayudaban, y que sentían sus manos sobre ellos durante las iniciaciones. También veían gente en la habitación junto a nosotros, que daban la impresión de ser egipcios (tal vez eran babilónicos o asirios) e hindúes. Yo nunca vi a nadie, pero a menudo siento una presencia que me ayuda, y otras veces siento que mi cara se transfigura y me parece que llevo unos anteojos sobre la nariz, otras veces aparece en mi mente un susurro con el nombre de Mikao Usui, y en otras oportunidades es el nombre de Chujiro Hayashi. Gradualmente, he llegado a aceptar tales fenómenos durante una iniciación, y le dos la bienvenida a ese tipo de Seres que me ayuda. En ninguna oportunidad, ni yo ni mis estudiantes fuimos dañados para tales experiencias. Creo que Reiki nos protege a lo largo de la iniciación y de la clase.

Sensaciones en las Manos

Las diferentes sensaciones que los practicantes de Reiki pueden experimentar en sus manos durante un tratamiento son explicables mediante el Ba Gua precedente. Si cuando se da Reiki las manos están calientes, entonces el cuerpo que recibe la energía se halla fuera de equilibrio por estar demasiado yang, el problema es reciente y se refiere al crecimiento y el progreso de la persona. Si las manos están frías, entonces esa área del cuerpo se halla desequilibrada por estar demasiado yin, el problema ha estado ahí durante bastante tiempo y se refiere a algo bien hondo (o latente) en la persona.

Reeducar las Células del Cuerpo

Cada célula de nuestro cuerpo es un ser viviente. Una célula es un microcosmos del cuerpo entero y contiene memoria, inteligencia y función propias. Una célula puede retener el recuerdo de cualquier daño o trauma que haya experimentado y utilizará ese recuerdo cuando responda a cualquier daño o trauma real o imaginado. Esta respuesta puede manifestarse en el cuerpo como una alergia, como un dolor o como una depresión. Si un daño o trauma es suficientemente dramático o habitual, las células del cuerpo responderán automáticamente, como los perros de Pavlov cuando oyen la campanilla. Por ejemplo, cuando alguien se enoja también puede sentir un dolor en la zona del pecho, o si está preocupado su cuerpo puede responder con una sensación de compresión o un retortijón en el bajo abdomen.
Según mi experiencia, creo que uno de los aspectos del primer nivel de Reiki consiste en reeducar al cuerpo y a todas sus células. Esto se hace canalizando Reiki a varias regiones del cuerpo. Esta reeducación también puede apoyarse con la entonación de los cinco preceptos Reiki para uno mismo, una y otra vez en cada postura manual, y comenzando cada tratamiento Reiki con intencionalidad (una declaración que indica qué deseas sanar).

Los cuatro niveles de la Gran Madre

Para la ilustración precedente de la sección de la Gran Madre en el mándala del Buda de la Sanación elegí a Tara Blanca para el primer grado porque, según David Sneügrove en Budismo indo-tibetano, ella puede manifestarse como Gran Diosa, como versión femenina de Avalokitesvara, quien aparece en el segundo grado del mándala del Buda de la Sanación, o como su hija. Tara Blanca es conocida como dadora de larga vida y sanadora de 404 enfermedades. Hay 21 versiones de Tara indicando que pertenece al primer nivel de un mándala.
Originalmente, no habia bodisatvas o budas femeninos en el budismo. Cuando el budismo llegó a China, donde la filosofía del equilibrio Yin y Yang (pasivo/activo) ya había estado en boga durante siglos, el concepto de hombres que pudiesen ser pasivos o activos no fue aceptado de buen grado, y en consecuencia tos bu-das y bodisatvas pasivos se volvieron femeninos. En China, Avalokitesvara se convirtió en Kwan Yin. Pasó a ser Tara en el Tibet, y Kwannon en Japón.
En el segundo nivel coloqué a Kwan Yin, versión china femenina de Avalokitesvara. y a Prajnaparamita que como diosa esta asociada con Manjusri, otro bodisatva hallado en este nivel del mándala.