Diagnóstico genético preimplantacional o dgp

El diagnóstico genético preimplantacional o dgp es un estudio del adn de los embriones humanos para seleccionar aquellos que cumplen ciertas características y eliminar los que tienen algún tipo de defecto congénito.
De los embriones se extraen biopsias celulares, un procedimiento que tiene muchas ventajas pero algún riesgo.
Es importante en los tratamientos de fecundación in Vitro antes de que se implanten en el útero los preembriones humanos.

En algunos casos muy concretos existe elevado riesgo de transmisión genética de determinadas enfermedades a la descendencia. En estos casos las parejas deben someterse a un ciclo de fecundación in vitro gracias al que se obtienen embriones, de los que se aísla una célula denominada blastómero. Mediante el estudio genético concreto de esta célula es posible descartar la enfermedad en cuestión, permitiendo únicamente la transferencia de embriones sanos.

El DGP facilita la toma de decisiones informadas y cada vez es más frecuente que se incluya como opción dentro de un correcto asesoramiento genético. El objetivo actual es que pueda llegar a cualquier pareja, si así lo elige libremente, y a cualquier patología hereditaria siempre que exista indicación clínica y sea posible abordar su diagnóstico técnicamente. Respecto a las parejas con antecedentes clínicos por enfermedad monogénica, las indicaciones actuales principales son, entre otras, fibrosis quística, atrofia muscular espinal, distrofia miotónica (Steinert), síndrome X frágil y Huntington. Respecto al análisis cromosómico, la indicación principal es el estudio embrionario por riesgo de aneuploidias en edad materna avanzada, sin olvidar el grupo de pacientes con antecedentes de aborto recurrente y factor masculino severo.

Toda realidad es relativa

“Crecemos con un plano de existencia al que llamamos ‘real’. Nos identificamos totalmente con esa realidad como algo absoluto y desechamos las experiencias que no son congruentes con ella. […] Lo que Einstein demostró en física es igualmente válido para todos los demás aspectos del cosmos: toda realidad es relativa. Cada realidad es válida sólo dentro de determinados límites; no es más que una versión posible de la manera de ser de las cosas. Hay siempre múltiples versiones de la realidad. Despertarse de cualquier realidad aislada es reconocer que su realidad es relativa”.

Los pensamientos de Ram Dass

“Si algún conflicto veo en el hombre occidental, es que no es capaz de aceptar lo bello que es. No puede aceptar que es luz pura, que es amor puro, que es conciencia pura y que es divino”.
“Todos somos prisioneros de nuestra mente. Darse cuenta de esto es el primer paso en el viaje de la liberación”.
“La paradoja más exquisita es que tan pronto uno lo deja todo, todo puede ser suyo. Cuando ansia el poder, no puede tenerlo. En cuanto no lo desea, puede poseer más del que nunca llegó a imaginar”.
“Lo que una persona tiene para ofrecer a otra es su propio Ser, ni más ni menos”.
“Yo era de esas personas que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente o un paraguas. Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano”.

Explorando el corazón de la sanación

“La vida es una oportunidad para crecer, una oportunidad para despertar de la separación. Y una vez que nos damos cuenta, cada experiencia de vida se vuelve el material por medio del cual podemos despertar. Cada momento. No solo cuando meditamos, cuando estamos con un maestro espiritual o cuando escalamos el Himalaya; se produce cuando tratamos con nuestros padres, cuando presentamos nuestra declaración de impuestos. Todas son enseñanzas espirituales, oportunidades para despertar y liberarnos de lo que nos mantiene dormidos y sufriendo. Todas son oportunidades.

En el nivel más simple, yo diría que el antídoto para no consumirnos es la perspectiva de que somos seres en crecimiento y que todo, inclusive el acercarse a la muerte, es una oportunidad para crecer.
Pero para que eso funcione se necesita algún tipo de filosofía, alguna perspectiva sobre la vida humana.
Es decir, si creen que, cuando uno se muere, se muere… y se acabó; y que solo son un cuerpo y que, cuando el cuerpo se debilita, ustedes también, y que, cuando el cuerpo muere, ustedes mueren, ¿para qué querrían crecer en el momento de morir? ¿Crecer para qué, hacia qué?
En cambio, si sospechan que esa idea que tienen acerca de que sólo son su cuerpo, su ser limitado, que son ustedes aquello que muere, si sospechan, acaso, que eso puede ser tan sólo una idea, un modelo del mundo y que puede haber otro distinto; entonces, buscarán las grietas por las cuales puedan asomar la nariz y ver otra posibilidad de tocar lo que está en ustedes, y no es solo su cuerpo…”.

Taisen Deshimaru: Maestro Zen

“Es difícil decir qué está bien y qué está mal desde un punto de vista elevado, ya que el verdadero Dios abarca todas las cosas: el bien y el mal. La verdadera actitud de Buda no es así. El budismo incluye todo el cosmos; todas las cosas son necesarias”.

Para tener en cuenta

El mentón recogido, con lo que la nuca se estira. La nariz, en línea vertical con el ombligo: se trata de ser como un arco tendido cuya flecha es el espíritu.
La mirada se posa a un metro de distancia. Debe estar dirigida hacia el interior. Los ojos, semicerrados, no miran nada, a pesar de que intuitivamente lo ven todo.
Los antebrazos separados del cuerpo.
La pelvis caída hacia adelante al nivel de la quinta vértebra lumbar, la espalda recta, tocando la tierra con las rodillas e imaginariamente el cielo con la cima de la cabeza.
Los hombros caen naturalmente hacia atrás.
La punta de la lengua toca el paladar.

Múltiples beneficios con la meditación

La adecuada respiración brota de una postura correcta. Permite neutralizar los shocks nerviosos, dominar los instintos y la pasión, y controlar la actividad mental; aporta paz y libertad.
La circulación cerebral mejora notablemente. El córtex descansa y el flujo consciente de pensamientos se detiene, en tanto que la sangre fluye a las capas profundas. Mejor irrigadas, estas capas se despiertan de un semisueño, y su actividad produce una sensación de bienestar, de serenidad, de calma próxima al sueño profundo, pero en pleno despertar.
El sistema nervioso se relaja, el cerebro “primitivo” entra en plena actividad. Uno se siente plenamente receptivo, atento en todas las células del cuerpo. Pensamos con el cuerpo, inconscientemente.
Clarifica la mente, tonifica el cuerpo, armoniza pensamiento y acción.

Posición de las manos en la meditación

Colocar la mano izquierda sobre la derecha, con las palmas hacia el cielo y contra el abdomen; los pulgares en contacto por sus puntas, mantenerlos en posición horizontal con una ligera tensión. Las manos forman un óvalo. Están en contacto con el centro de energía vital situado algunos centímetros por debajo del ombligo, llamado Kikai Tándem (Océano de Ki). La mano izquierda colocada sobre la derecha es la mejor posición para concentrarse y evitar la dispersión de la energía.

El respeto del Zen hoy en dia

Hoy en día, inclusive en gran parte del mundo occidental, el Zen es muy respetado por su eficacia para la salud mental y emocional. Se han hecho muchos estudios al respecto. Es apreciado, también, por el hecho de que no exige ningún compromiso sectario. Puede emplearlo con toda tranquilidad un médico, un psicólogo, un católico, un judío, cualquier persona. La creencia no es un factor pertinente. Estudios han demostrado efectos de las prácticas meditativas de Buddhismo Zen en la actividad del cerebro, relaciones armónicas entre los dos hemisferios cerebrales, la eficiencia del sistema nervioso e inmunológico, etcétera. El Zen facilita una integridad entre todos los aspectos de la personalidad humana. Como dice el gran erudito del tema, D.T. Suzuki: “Desde un punto de vista moderno y crítico, importa poco si, en verdad, el Zen se originó con Bodhidharma en China o con Buddha en la India, porque el simple hecho es que el Zen, en sí es verdadero, funciona y tiene valores que persisten como relevantes hasta el día de hoy”.

Vida cotidiana espiritual

Con el Soto, las reglas del trabajo con un Koan perdieron mucho de su rigidez y, tal vez, de su dogmatismo. Y funcionó bien así. El sistema Soto creció rápidamente en todo Japón. La escuela Rinzai gradualmente se convirtió en método y medio de expresión artística religiosa. Un tercer nombre importante en este proceso es Keizan Zenji. Fue Keizan quien comenzó a integrar el Buddhismo Zen en la cultura general de Japón, quitándole las características culturales foráneas. Con gran perspicacia, inició el gran proyecto de enseñar a la gente común nuevos hábitos para la vida cotidiana relacionados con una mejor higiene personal, prácticas más sanas para la cocina y el manejo de la casa, etcétera.

Y cada uno de estos detalles fueron conectados con prácticas y actitudes del Zen. Resultó que cada cosa, cada actividad mundana o no tan mundana, el trabajo… todo, reflejó prácticas y enseñanzas del Buddhismo Zen; todo se transformó en una expresión religiosa. Todo momento de la vida quedó saturado de espiritualidad. Dentro del templo, afuera del templo: todo era templo. Existen oraciones específicas para cuando se está cocinando, se está leyendo, se necesita pasar al baño, para cuando se hace el amor. No como una obligación moral o religiosa, sino como parte del placer del acto, tanto para su eficacia como para espiritualizarlo.