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Para tener en cuenta

El mentón recogido, con lo que la nuca se estira. La nariz, en línea vertical con el ombligo: se trata de ser como un arco tendido cuya flecha es el espíritu.
La mirada se posa a un metro de distancia. Debe estar dirigida hacia el interior. Los ojos, semicerrados, no miran nada, a pesar de que intuitivamente lo ven todo.
Los antebrazos separados del cuerpo.
La pelvis caída hacia adelante al nivel de la quinta vértebra lumbar, la espalda recta, tocando la tierra con las rodillas e imaginariamente el cielo con la cima de la cabeza.
Los hombros caen naturalmente hacia atrás.
La punta de la lengua toca el paladar.

Múltiples beneficios con la meditación

La adecuada respiración brota de una postura correcta. Permite neutralizar los shocks nerviosos, dominar los instintos y la pasión, y controlar la actividad mental; aporta paz y libertad.
La circulación cerebral mejora notablemente. El córtex descansa y el flujo consciente de pensamientos se detiene, en tanto que la sangre fluye a las capas profundas. Mejor irrigadas, estas capas se despiertan de un semisueño, y su actividad produce una sensación de bienestar, de serenidad, de calma próxima al sueño profundo, pero en pleno despertar.
El sistema nervioso se relaja, el cerebro “primitivo” entra en plena actividad. Uno se siente plenamente receptivo, atento en todas las células del cuerpo. Pensamos con el cuerpo, inconscientemente.
Clarifica la mente, tonifica el cuerpo, armoniza pensamiento y acción.

Posición de las manos en la meditación

Colocar la mano izquierda sobre la derecha, con las palmas hacia el cielo y contra el abdomen; los pulgares en contacto por sus puntas, mantenerlos en posición horizontal con una ligera tensión. Las manos forman un óvalo. Están en contacto con el centro de energía vital situado algunos centímetros por debajo del ombligo, llamado Kikai Tándem (Océano de Ki). La mano izquierda colocada sobre la derecha es la mejor posición para concentrarse y evitar la dispersión de la energía.

Cada maestrito con su librito

Desde Buda hasta Paianjali, pasando por Ramakrishna. Yogananda, Lao Tzu, Shinion Bar Yojali, Krishnamurti, San Juan de la Cruz, Osho o Ignacio de Loyola. muchos maestros espirituales han basado su enseñanza en distintas formas de meditación. Detrás de los diferentes modos de simbolizar la experiencia, el planteo es común: estar aquí y ahora, recobrar la unidad del ser, ubicarse en el campo de la conciencia pura que está más allá de los condicionamientos mentales. Pero en este proceso que reúne a Oriente y Occidente, el viajero que inicia su búsqueda puede enfrentarse con un verdadero laberinto: ¿qué camino tomar?

Así como ser hijos de la vida nos hace de una misma esencia, la forma en que hemos vivido y nos hemos desarrollado nos hace diferentes y singulares. A la hora de internarnos en un sendero meditativo, no habría por qué ignorar estas tendencias individuales y sometemos a un molde único. Por eso pueden resultar orientadoras las clasificaciones que han realizado algunos estudiosos del tema, como I.awrcnce Le Shan, que distingue cuatro modalidades básicas: el camino del cuerpo, el de ¡¿emoción, el del intelecto y el de la acción.

• El camino del cuerpo: agrupa a todas aquellas meditaciones que se basan en una completa absorción en el cuerpo, ya sea en movimiento o en quietud. Las danzas sufis. el tai chi y el yoga son claros exponentes.
• El camino de la emoción: libera los sentimientos y expande la capacidad de amor más allá de los límites del cgo. Muchas personas que han hecho psicoterapias que privilegian e trabajo con lo emocional luego se han convenido, naturalmente, en meditadoras.
• El camino de la acción: conduce a “estar presente” por medio de un determinado tipo de actividad. El tiro con arco, los arreglos florales que milenariamente se realizan en Japón, el tejido de alfombras realizado por los sufis y hasta la jardinería común y corriente pertenecen a este grupo.
• El camino del intelecto: “usa” al intelecto como punto de punida para trascenderse a sí mismo. El máximo ejemplo sería la vía propuesta por Krishnamurti.

Anti-estrés por meditadores experimentados

Esta pauta de mayor excitación inicial y más rápida recuperación posterior fue exhibida por los meditadores experimentados, hubieran o no meditado antes de comenzar el film. De hecho, los meditadores se sentían relajados lodo el tiempo que pasaron en el laboratorio. La recuperación rápida del estrés es un rasgo típico en los meditadores. Incluso los novatos, los que meditaron por primera vez en el laboratorio, estaban menos ansiosos después del film y se recuperaron más de prisa que quienes no llegaron a meditar. La meditación en sí misma parece ser la causa más probable de la recuperación rápida del estrés. Si una veloz recuperación entre los meditadores experimentados hubiese sido el resultado de algún rasgo de personalidad común al tipo de personas que practican meditación, los novatos tendrían que haber sido tan lentos en su recuperación como las personas que sólo se habían relajado.

Mi estudio podría explicar la menor incidencia de ansiedad y perturbaciones psicosomáticas entre los meditadores. Las personas que son ansiosas crónicas o que tienen un desajuste psicosomático comparten una paula específica de reacción al estrés: sus cuerpos se movilizan para enfrentar el desafío (un aumento de la tensión inicial es necesario porque les permite disciplinar su energía y conciencia para enfrentarse con una amenaza potencial); pero en vez de dejar de reaccionar cuando el problema fue superado, sus cuerpos permanecen excitados, cuando debían estar relajados, reuniendo energías y acumulando recursos pura un nuevo enfrentamiento con el estrés.
La persona ansiosa enfrenta acontecimientos normales de la vida como si fuesen una crisis. Cada mínimo acontecer aumenta su tensión y esta, a su vez, efectúa una ampliación del próximo hecho común y corriente —un vencimiento, una entrevista, una consulta al médico— al tamaño de una amenaza. Dado que su cuerpo permanece movilizado después que el acontecimiento terminó, la persona ansiosa tiene un menor nivel de tolerancia para la amenaza frente al próximo hecho. Si hubiese permanecido en un estado relajado, podría captar con tranquilidad el segundo acontecimiento.

En cambio, un meditador se enfrenta al estrés de un modo que rompe la espiral “amenaza-excitación-amenaza”. El meditador, después que pasó el desafío, se relaja con más frecuencia que el no-meditador. Ello disminuye la probabilidad de percibir los hechos inocentes como si fueran amenazadores. Así, percibe la amenaza con mayor precisión, y reacciona con excitación cuando es necesario. Una vez excitado, su veloz recuperación hace que sea menos probable que vea el próximo vencimiento como una amenaza.

Meditación y relajación para el estrés

Después de veinte minutos de meditación o relajación, los voluntarios veían un film corto que describía una serie de accidentes sangrientos de obreros en una carpintería. Ese film era parte de un procedimiento-modelo para inducir estrés en estudios de laboratorio, dado que toda persona que lo ve termina agitada por los accidentes que presencia.
Los meditadores mostraron una pautaúnicade reacción al film. Cuando el accidente estaba por ocurrir, sus ritmos cardíacos aumentaban y comenzaban a transpirar más que los no-meditadores.

En preparación para la escena temida, sus latidos aumentaban y sus cuerpos movilizaban aquello que los especialistas llaman “reacción de ataque o huida”. Pero después que el accidente terminaba, los meditadores se recuperaban y sus señales de excitación corporal caían más de prisa que en los no-meditadores. quienes seguían mostrando señales de tensión.

Para manejar el estrés

Mi experiencia personal y estos hallazgos científicos sugerían que los meditadores podían dominar mejor las dificultades de la vida, controlar bien las presiones cotidianas y sufrir menos con ellas. Contando con Schwartz como tutor de mi tesis, elaboré un estudio para observar cómo la práctica de la meditación ayuda a una persona a manejar el estrés.
Convoque a dos grupos de voluntarios a nuestro laboratorio de fisiología, en Harvard. Un grupo estaba formado por maestros de meditación y personas que meditaban desde hacía por lo menos dos años. Otro grupo estaba constituido por personas interesadas en la meditación, pero que aún no habían comenzado a meditar. Ya en el laboratorio, se le pidió a cada voluntario que se sentase en calma y que se relajara o meditase (cuando se trataba de los no meditadores, allí mismo se les enseñaba a meditar).

Serenando la mente

La meditación y la respiración son dos herramientas fundamentales para serenar la mente. La primera es un enlace cósmico entre lo humano y lo Divino. La respiración es una acción generada por el aparato respiratorio, el único que puede controlarse a voluntad.La práctica de Respiración Alternada…
Para practicarla. ..
1) Siéntese cómodamente, cierre los ojos y tome conciencia de su cuerpo con la intención de relajarlo.
2) Inhale lentamente por la nariz (por ambas fosas nasales); luego, con el pulgar de la mano derecha tape la fosa nasal derecha y exhale el aire completamente a través de la fosa izquierda.
3) Inhale por la fosa izquierda y luego, con el meñique de la mano derecha, tápela, exhalando por la fosa derecha.
4) Inhale por la misma fosa, repitiendo la secuencia anterior.
5) Realice diez ciclos respiratorios, dos veces por día y, gradualmente, aumente los ciclos hasta llegar a veinte.

La meditación y sus ventajas

La meditación es la mejor forma de captar las dimensiones elevadas y tiene las características que siguen:
• Establecemos un vínculo interno sin depender de situaciones felices en el mundo externo ni hacernos adictos a ellas.
• Cuando amamos, el proceso de meditación ancla ese amor y lo traduce en términos prácticos y cotidianos, haciendo que nuestro amor sea operativo.

• Meditar es reunir dentro de nosotros todo nuestro potencial verdadero: nuestra Luz y todas las capacidades internas que venimos aprendiendo desde hace varias encarnaciones. Es un estado de focalización del Ser. Los cinco sentidos internos se vuelven a reunir con su fuente interna y ya no se dispersan ni son víctimas del deseo, que nos tironea hacia la ilusión de creer que necesitamos algo del mundo externo para poder completarnos.
Nosotros ya estamos logrados, pero no nos damos cuenta de ello.

Somos como el rey que se emborrachó una noche y se olvidó de su condición hasta que, al día siguiente, fue recobrando su conciencia. Nuestro ego se ha emborrachado con la materia y necesita recobrar su memoria. Todo lo que necesitamos se encuentra en nuestro interior, que está dispuesto a dárnoslo si solamente volvemos la atención a lo que somos. La meditación es el proceso de aprender a ser sostenidos por el Cosmos a partir de conectarnos con el poder interno de nuestro Ser.

Como usar la estrella en la meditación mer-ka-ba

Completado el primer paso, que es mejorar nuestro desempeño en la tercera dimensión, se comienza a visualizar una esfera alrededor del corazón, que es la zona de conciencia que conecta con la cuarta dimensión.
Luego de establecer este conjunto geométrico se rota la estrella a un tercio de la velocidad de la luz y luego a dos tercios, para que los discos de la estrella de David se achaten y se conviertan en una nave mer-ka-ba de conciencia.
La velocidad final de giro de esta nave es de nueve décimos de la velocidad de la luz, que es la velocidad máxima que registra la conciencia en tercera dimensión y equivale a la velocidad de giro del electrón alrededor del átomo.
Como vimos, un dato fundamental es que la meditación mer-ka-ba es producto de unir las dos energías fundamentales del Cosmos: el amor y la geometría sagrada.

Recordemos que el amor es la energía de abundancia que circula en todo el Universo y la geometría es su aspecto estructural. Lo geométrico toma la energía de amor y produce con ella formas inteligibles. Se puede decir que la geometría sagrada es la organización del amor. Por lo tanto, antes, durante y después de la meditación tenemos que estar constantemente en estado amoroso.
El estado amoroso es la expansión de nuestro Ser cuando captamos energéticamente nuestra esencia. Técnicamente se lama “inducción armónica”.
Debemos tener en cuenta que la activación geométrica dentro y fuera de nosotros sólo es posible con amor. La nave de Luz mer-ka-ba no es una máquina de hojalata a nuestro alrededor. Es más bien el sistema que utiliza la armonía para poder plasmarse en nuestro cuerpo físico a la vez que eleva la frecuencia de éste hasta igualarla con el alma. Su velocidad no es mecánica, sino que obedece a la elevación y a la velocidad de comprensión que ha alcanzado nuestra conciencia.