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Respaldo Shiatsu

Respaldo Shiatsu
Cuando una persona permanece quieta o de pie, los músculos de las piernas están relajados y el flujo sanguíneo es más lento. En cambio, al moverse éstos se contraen y expulsan la sangre en dirección al corazón. Por lo tanto, el cansancio de los miembros inferiores es producto del mal funcionamiento de la circulación sanguínea en ellos. Los tejidos musculares, que mantienen y mueven el cuerpo, no irrigan conectamen-te, ya que es insuficiente la cantidad de oxígeno y nutrientes que reciben como para liberar la energía y contraerse.

Aunque existen numerosas causas que conllevan a estas molestias, las más comunes son la mala postura, el sedentarismo, la inadecuada alimentación, el sobrepeso, la permanencia durante varias horas en posición sentado o de pie, la costumbre (en el caso de las mujeres) de cruzar las piernas cuando se sientan y la disminución en la movilidad, que generalmente ocurre en las personas mayores. El hecho de estar mucho tiempo en una misma pose conlleva a que el cansancio de estos miembros esté acompañado de una inflamación en los tobillos o de dolores articulares en las extremidades inferiores.

El Shiatsu cansancio de piernas

El Shiatsu: sentarse con las manos apoyadas sobre la cama. Aflojar los miembros inferiores, provocando un suave golpeteo sobre el colchón. Se pueden realizar entre 10 y 15 movimientos.

Beneficio: Relaja las piernas en profundidad.

A. Colocar dos dedos debajo de la rodilla y buscar un punto para trabajar.
B. Empujar esa zona con los pulgares cruzados entre sí, en dirección al centro de la pierna. El resto de la mano ayuda a sostenerla y también ejerce presión.
C. Continuar presionando toda la línea de puntos hasta llegar al tobillo, siguiendo como eje el hueso de la tibia. Cada zona que se trabaja está a una distancia equivalente a cuatro dedos de la mano en dirección descendente.

Jahara

Dar una sesión de Jahara es sostener la cabeza y guiar el cuerpo de la persona, que “viaja”, aplicando unos principios a la vez simples y muy rigurosos, para cuidar en todo momento la alineación y el bienestar del receptor, a la vez que se cuida la propia postura, y se trabaja desde el eje, centrado y atento. Con la ayuda de un flotador debajo de las rodillas en determinadas maniobras, el sostén del terapeuta apunta sobre todo a expandir la columna vertebral desde la conciencia de la postura correcta de las cervicales, con el cráneo del receptor apoyado en el brazo o la mano.

Poder tener acceso a esta terapia sumamente novedosa, creada por el terapeuta brasileño Mario Jahara, maestro zen de shiatsu y watsu, sobre la base de años de investigación y experiencia práctica, es un privilegio que no sólo se concede a los habitantes de los países más avanzados en materia de terapias acuáticas, sino también a los que vivimos en Argentina. Aquí también se realizan sesiones, y se dictan cunos de esta excepcional especialidad, dirigidos tanto a terapeutas y kinesiólogos como a personas que disfrutan del agua y quieren explotar otros aspectos de sus poderes sanadores.

El Shiatsu en el agua

La vida en nuestro planeta se originó en el agua, y nuestra propia vida como seres humanos comenzó en un medio líquido. Pareciera ser que nuestras vidas, nuestro inconsciente, se acordaran de esto: el agua relaja. A temperatura corporal es un placer, una bendición que redime el cansancio del día, afloja nuestros músculos y se lleva nuestras penas. Estas virtudes naturales del agua explican en parte la asombrosa eficiencia de la técnica Jahara, una terapia realizada en agua a temperatura corporal. A esta eficiencia contribuye también el hecho de que su origen sea el Shiatsu, una terapia oriental que trabaja el cuerpo desde el sistema energético, equilibrando tanto el organismo como las emociones.

Recibir una sesión de Jahara es una experiencia muy particular, que algunos han calificado de renacimiento, al reencontrarse con sensaciones olvidadas, como las de la vida intrauterina, o remontándose a tiempos aún más remotos, y descubrir que pertenecemos allí donde fluye el agua, que somos hermanos de los delfines y las tortugas marinas, afines a las algas y los pulpos. Las piernas que nos sostenían y llevaban al caminar sobre la tierra, se vuelven tentáculos livianos en el agua, la sensación de peso y masa corporal se transforma radicalmente, los oídos registran otra realidad, la del mundo subacuático, profundo y misterioso. Al terminar la sesión, muchos se sorprenden de la liberación que experimentan en el cuerpo.