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El mantra una poderosa herramienta espiritual

El mantra es una fórmula espiritual simple y eficaz para conjurar el poder más elevado que somos capaces de concebir, con el mantra invocamos lo mejor y más profundo de nosotros mismos. Entonces, para valerse del poder benéfico de los mantras, el primer paso consiste en elegir uno que se adecué a la personalidad y los deseos de cada uno. Una vez elegido el mantra, no se debe cambiar por otro. El mantra resulta más efectivo cuando se lo repite mentalmente, en silencio. No importa dónde ni cuándo, la fórmula espiritual se puede invocar en cualquier momento del día y en cualquier sitio: mientras se trabaja, cuando se vuelve caminando a casa, antes de acostarse o mientras se intenta conciliar el sueño. Así se descubrirá que el mantra no es una repetición al azar, sino una verdadera fuerza que brinda energías y relajación.

Simbolos y mantras para ejercicios

Mediante ejercicios de concientización, utilizando determinados simbolos y mantras, pero sobre todo, con la guía de un maestro de reiki, pueden abrirse canales de energía. Cuando dichos canales se han abierto, la persona que ha alcanzado esta posibilidad se encuentra en disposición de recibir y de dar una cantidad mucho mayor de energía vital universal, es decir, se encuentra en situación de transmitir a otras personas energía curativa, pero también de desarrollarse en el plano personal.

Una vez abierto el canal del reiki, la energía vital fluye para siempre por él, ya que el canal nunca vuelve a cerrarse. Diciéndolo de otro modo: el reiki no puede “olvidarse”. Como quien sabe manejar un auto y pasa años sin hacerlo hasta que un día vuelve a ponerse al volante y en pocos minutos vuelve a manejar como si no hubiera transcurrido el tiempo.

Mantra Chakra

A medida que se trazan debe pronunciarse el sonido del nombre del símbolo, que funciona como un mantra de energía y es parte de la fuerza del símbolo mismo. Una vez finalizado se coloca en el centro de la habitación, trazando un gran Hosanna, en el centro del piso, y con las dos manos lo eleva hacia el cielo raso, y traza uno nuevo, que permanezca en el centro de la habitación.