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Toda realidad es relativa

“Crecemos con un plano de existencia al que llamamos ‘real’. Nos identificamos totalmente con esa realidad como algo absoluto y desechamos las experiencias que no son congruentes con ella. […] Lo que Einstein demostró en física es igualmente válido para todos los demás aspectos del cosmos: toda realidad es relativa. Cada realidad es válida sólo dentro de determinados límites; no es más que una versión posible de la manera de ser de las cosas. Hay siempre múltiples versiones de la realidad. Despertarse de cualquier realidad aislada es reconocer que su realidad es relativa”.

Los pensamientos de Ram Dass

“Si algún conflicto veo en el hombre occidental, es que no es capaz de aceptar lo bello que es. No puede aceptar que es luz pura, que es amor puro, que es conciencia pura y que es divino”.
“Todos somos prisioneros de nuestra mente. Darse cuenta de esto es el primer paso en el viaje de la liberación”.
“La paradoja más exquisita es que tan pronto uno lo deja todo, todo puede ser suyo. Cuando ansia el poder, no puede tenerlo. En cuanto no lo desea, puede poseer más del que nunca llegó a imaginar”.
“Lo que una persona tiene para ofrecer a otra es su propio Ser, ni más ni menos”.
“Yo era de esas personas que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente o un paraguas. Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano”.

Explorando el corazón de la sanación

“La vida es una oportunidad para crecer, una oportunidad para despertar de la separación. Y una vez que nos damos cuenta, cada experiencia de vida se vuelve el material por medio del cual podemos despertar. Cada momento. No solo cuando meditamos, cuando estamos con un maestro espiritual o cuando escalamos el Himalaya; se produce cuando tratamos con nuestros padres, cuando presentamos nuestra declaración de impuestos. Todas son enseñanzas espirituales, oportunidades para despertar y liberarnos de lo que nos mantiene dormidos y sufriendo. Todas son oportunidades.

En el nivel más simple, yo diría que el antídoto para no consumirnos es la perspectiva de que somos seres en crecimiento y que todo, inclusive el acercarse a la muerte, es una oportunidad para crecer.
Pero para que eso funcione se necesita algún tipo de filosofía, alguna perspectiva sobre la vida humana.
Es decir, si creen que, cuando uno se muere, se muere… y se acabó; y que solo son un cuerpo y que, cuando el cuerpo se debilita, ustedes también, y que, cuando el cuerpo muere, ustedes mueren, ¿para qué querrían crecer en el momento de morir? ¿Crecer para qué, hacia qué?
En cambio, si sospechan que esa idea que tienen acerca de que sólo son su cuerpo, su ser limitado, que son ustedes aquello que muere, si sospechan, acaso, que eso puede ser tan sólo una idea, un modelo del mundo y que puede haber otro distinto; entonces, buscarán las grietas por las cuales puedan asomar la nariz y ver otra posibilidad de tocar lo que está en ustedes, y no es solo su cuerpo…”.

Gran Maestro Tung Kuo Tsao

Con la guía del profesor Varga y la supervisión del Gran Maestro Tung Kuo Tsao, incrementé determinadas prácticas (a esta altura había aprendido una serie variada de distintos ejercicios para cada articulación), para seguir empujando la afección hacia “fuera” del cuerpo, como también alejar de mi pensamiento y lenguaje las palabras “enfermo” o “no puedo”.
El camino recorrido hasta allí me sirvió para una recuperación anímica, que trajo aparejada una ayuda en la superación física. Ya no se me permitían licencias en las ejercitaciones más trabajosas como ocurre cuando uno está disminuido. Debía comprender que era un practicante como todos, con un poco menos de salud en las articulaciones, como cualquiera que tiene sus afecciones en mayor o menor medida. Así que mis rutinas se emparentaron con las de otros practicantes.

Esto, a pesar de necesitar un proceso de asimilación, que no es lineal ni fácil, fue muy importante para que, incluso, lograra tener una posición de poder en los días en que mi salud experimentaba algún parcial retroceso. El poder de sentirse fuerte, de controlar mental y físicamente el propio cuerpo, de hacer aflorar el mencionado “espíritu”, en el momento justo para vencer al dolor.
La ejercitación me planteó nuevos desafíos: prácticas en posiciones de combate, sea con puño, palo o sable, como también la lucha por lograr concentrarme más allá del contexto social en el cual trato, al igual que mis semejantes, de subsistir. El tener espíritu constante de práctica y transitar por la vida respetando la responsabilidad asumida al pertenecer a esta familia marcial.
Cada instrución que recibo es simplemente una guía, mientras que está en mí desarrollar su aspecto más importante: el interior. Porque no se pueden explicar sentimientos profundos y personales. Nadie puede explicar realmente lo que es estar contento o triste, apasionado o deprimido; para poder llegar a tener una dimensión verdadera de esos estados hay que vivirlos.

Un uppercut del espíritu

En enero-febrero del’96 pude comenzar, ante mi propia sorpresa, a participar de algunas ejercitaciones de combate con palo con mis compañeros de prácticas, y también en tuei shou, una competencia de empuje de manos en la que se utiliza la habilidad y la concentración para anticipar y sacar al contrincante de su posición.
Para muchos, era una novedad poco comprensible, ya que había llegado hasta allí sin ingerir, en los últimos 12 meses, ninguna clase de drogas del tipo de lacortisona, la ACTH, u otras por similares, que se utilizan normalmente en la medicina alopática para “controlar” la afección artrítica en un paciente.

Hay que tener presente, en el momento más crítico que tuve dañados, hombros, muñecas, rodillas, tobillos y un comienzo de afección en la cintura, y a los 10 meses de práctica la afección estaba localizada en las rodillas, con algún ataque esporádico en las manos, principalmente cuando probaba algún alimento de los excluidos de la dieta (en especial algún sandwich de jamón y queso o una cantidad de carne mayor a los 100 gramos).
La medicina china y la homeopatía señalan que hay una mejoría cuando las enfermedades se desplazan hacia las extremidades alejándose del centro neurálgico, que es el cerebro. Ello lo pude comprobar cuando, a los 13 meses, la inflamación y cierto entumecimiento dejaron las rodillas para trasladarse a los tobillos, y las cada vez más esporádicas afecciones de las manos a los nudillos de los dedos índice y mayor.
Vale la pena aclarar la importancia de contar con un verdadero Maestro que sea responsable de la dirección técnica, como también de un profesor exigente, firme y preocupado por su alumno.

La actitud correcta

Cuando cumplí los primeros 6 meses de práctica, se notaban sensibles mejorías. A pesar de que aún fallaba bastante “trabajo”, la mejora en el espíritu repercutía en un avance sostenido de mi salud.
Así las cosas, llegué a un nuevo otoño sin estar postrado como el año anterior. A pesar de que el trimestre mayo-junio-julio es un período bastante crítico, cuando el frío, la humedad, los cambios meteorológicos, en general, afectan tanto el normal movimiento de las articulaciones como el nivel de fuerza de voluntad para la práctica con algunos retrocesos y estancamientos, este trimestre eonflictivo fue superado en mejores condiciones que un año atrás. Además, aprendí que cuanto más dolor, entumecimiento, decaimiento anímico, c incluso algún retroceso en determinada articulación, se debe practicar con más empeño.

Es decir, a mayor dolor, mayor práctica. A más desazón anímica, mayor voluntad de espíritu. A poca concentración mental, mayor lucha interna por vencerla y superarse. Porque el i chuan requiere efectivamente una ac-titud de práctica. No sirve plantearlo con la idea de hacer “algo” un par de veces por semana en un gimnasio o club, para estar en estado físico o mejorar la salud. Los logros aparecen con una práctica consciente y sistemática. Insisto: más aún en los momentos difíciles de la persona.

Todo esto lo viví en carne propia. Desde mi hogar en la localidad de Caseros, debía tomar tres colectivos hasta el barrio de San Telmo en la Capital. Practicar, volver tarde y dolorido. Practicaren casa, intentar posiciones en las que trabajaran mis articulaciones, en reuniones con amigos o en el colectivo. Caminar con serias dificultades al salir hacia la práctica. Hacer malabarismos para ascender o descender de los transportes.
Y, fundamentalmente, aprendí una lección que se expresa en las palabras del profesor Mariano Varga cuando decía: “No me agradezcas, sos vos el responsable por los logros, por la disciplina de ejercilación, como también por los errores y la falta de disciplina”.

Orígenes del boxeo interior

El Gran Maestro Wang Xiang Zhai, fundador del i chuan tao, nació en Shen Shie, un pueblo de la provincia de Hebei. en el barrio de Wi Ling Zun, en el año 1885.
Siendo adolescente estudió y aprendió xing i chuan con el famoso Maestro Kuo lun Shen. Mediante la práctica templó, “tomó amargo” muchas veces, fue muy responsable, amplió su conciencia, recorrió arduamente dificultades y penurias, haciendo un verdadero esfuerzo para obtener el conocimiento marcial científico y sutil.
Así, Wang llegó a desarrollar y sistematizar el i chuan, también denominado la chen (fuerza de la gran perfección).
El nombre de ta chen alude a la idea de moralidad, una virtud que se desarrolla en una constante búsqueda de superación, recogiendo diversos pareceres y elaborando uno propio, el cual, después de ser pulido, lleva a un éxito completo en el desempeño de la propia vida.

El arte tiene su lejano origen en el estilo creado por el general Yue Fei (1102-1141), quien sistematizó conocimientos de arte marcial interno bajo el nombre de i chuan. Con el correr de los siglos adoptó el nombre de hsingi chuan, y más tarde, al enseñarse dentro de un templo, como xin yi quan.
En el año 1924, el Maestro Wang, quien en sus últimos años sería conocido como Mao Tung Lao Ren (anciano que domina la contradicción), debido a su gran energía y equilibrio, fundó este estilo. A diferencia de otros no tiene formas, es decir que no hay movimientos fijos sino que se adapta a las distintas situaciones. Sus movimientos no son pautados para que tengan una sucesión predeterminada y obligatoria: sólo se indica al alumno la postura y las características generales, pero queda en el practicante hacerlas de acuerdo con su propia personalidad, manteniendo la relajación, controlando su respiración en forma profunda, llevándola al centro de energía que, según la tradición china, se denomina tan lien (ubicado tres dedos por debajo del ombligo), y realizando movimientos armónicos. El practicante se tensa sólo en el momento de descargar un golpe, al igual que un látigo, que es flexible pero que pone toda su fuerza en el punto necesario, en el instante preciso. Luego vuelve a una estructura natural del cuerpo, como un arco que después de exigirse para disparar la flecha retorna a su forma original.

Una de las características del i chuan tao es permitir el autoconocimiento, en lo mental, y en lo físico también. La práctica permanente lleva a conocer cada punto del cuerpo, sus fortalezas y debilidades, como también el camino que lleva a la corrección y la superación de estas últimas.
Así se puede obtener una sensibilidad tan especial, que el practicante llega a sentir la circulación sanguínea, el estiramiento o contracción de músculos mientras está quieto y concentrado.Por último, en esta práctica nos encontramos con algo bastante más complejo de dominar: los pensamientos, los complejos, las debilidades, los prejuicios. Un autoconocimiento de nuestra psique, que suele plantearnos serios obstáculos en el camino de lograr ese vacío de paz y control interior.
El Gran Maestro murió en el año 1963, en la ciudad de Tienjin. a los 78 años de edad, pero aún continúan vigentes sus revolucionarios conceptos del wushu (arte marcial chino), como un aporte fundamental para la evolución y la modernización de estas disciplinas.

Zhan zhuang: ejercicio basico

Después de cada práctica continuaba con ejercicios de movimientos muy suaves y lentos, relacionados con la posición que se llevó a cabo en el zhan zhuang, ayudando a desentumecer las articulaciones después del tiempo que estuvieron en una posición determinada, un lapso que es cada vez más largo, hasta lograr una hora promedio o más. Ello sirve, así mismo, para practicar movimientos de defensa personal que cumplen la doble función de beneficiarla salud y realizar una práctica de combate.

A continuación hacía ejercicios con palo (en mi caso, era en realidad una caña muy liviana, ya que a la falta de fuerza se sumaba un fuerte dolor y pérdida de habilidad en las muñecas), como si estuviera introduciendo la vara en una masa de harina y miel, lentamente, haciendo girar la muñeca que, al avanzar, queda con la palma de la mano hacia arriba, y al retroceder a la altura de mi cuello, queda mirando hacia un lado. Siempre en forma lenta, muy relajado el cuerpo, manteniendo la estructura naturalmente erguida, la espalda derecha y las rodillas algo flexionadas.

Estas prácticas me sirvieron, por ejemplo, para volver a servirme agua de una botella, caminar y sentarme en forma menos traumática, poder empezar a levantare! brazo cuando paraba el colectivo, y otros “simples detalles” que para una persona en buen estado de salud son obviamente fáciles de realizar, pero que en aquella situación se convertían en una dolorosa odisea.

De la quietud al movimiento

Con mucho sacrificio, por mi estado de salud y mi ánimo depresivo, comencé a concurrir al Instituto Superior del I Chuan Tao, en julio de 1995.
Las prácticas comienzan con un conjunto de ejercicios físicos y respiratorios, que preparan al practicante para que luego inicie una de las ejercitaciones básicas: el zhan zhuang. Este ejercicio sin movimiento externo aparente, que requiere concentración mental, esfuerzo físico y notable voluntad de espíritu, fue la base fundamental desde la cual comenzó el despegue de mi —por entonces— decaído estado de salud.
La postura del practicante es la siguiente: en posición de pie, con las rodillas algo flcxionadas; los brazos, como si abrazara una pelota o burbuja, y la cabeza como colgando de un elástico del techo, mantiene la estructura del cuerpo erguida naturalmente, sin tensiones. Con la vista fija en un punto no bril loso (como mirando el horizonte), trata de llegar a un estado de concentración que deje de lado los problemas cotidianos y avalares de la vida diaria.

En la segunda o tercera clase, especialmente al practicaren posición de sentado (el ejercicio tiene la posibilidad de practicarse acostado, sentado o parado en distintas posiciones y con distintas influencias en el organismo), fui notando un movimiento que podría describir como autómata, especialmente de los tobillos, los cuales comienzan a moverse y “danzar” sin control, mostrando una mejoría en la actividad circulatoria.
A pesar del dolor y la inflamación que los ejercicios producían en una primera instancia, con una rutina regular fui logrando, paso a paso, un desentumecimiento y mayor flexibilidad en las distintas articulaciones afectadas, especialmente en casos como el mío, que se enmarcaba en un estado anímico depresivo.

I Chuan Tao para la mente

Comencé la práctica de esta disciplina china agobiado por un ataque de artritis reumatoidea, que se inicio con cuadros de entumecimientos esporádicos en junio de 1994: instalándose en forma crónica a partir de febrero de 1995.
Luego de pasar por la consulta de varios médicos que insistían en el camino de los corticoides y otras drogas con serias contraindicaciones, opté por buscar una salida más natural para una dolencia que tiene pocas respuestas desde el campo de la alopatía. “Lo suyo es incurable, sólo lo podemos controlar; prepárese para convivir con esta afección”, era el comentario más común de parte de los profesionales entrevistados.
Comienzo entonces un tratamiento con medicación homeopática y una estricta dieta de alimentos, ya que en mi alimentación abusaba de carnes, quesos y golosinas. En vista de que el proceso iba a ser muy largo, y que estaba física y emocionalmente postrado, me planteo la posibilidad de acceder a una actividad que ayude en dos aspectos: en lo físico, para rehabilitar las articulaciones entumecidas y doloridas (algunas de ellas con bastante tiempo de inactividad), y en lo psicoemocional. para recuperar la energía y la voluntad deprimidas por mi estado.

Ayudado por mi esposa, comienzo a buscar una disciplina que en principio no tenga ejercicios violentos, que me permita hacer movimientos de manera natural, y que esté vinculada al desarrollo mental y espiritual (tómese esta expresión como el manejo de la energía propia y no desde el punto de vista religioso). Así llego a iniciarme en el “camino del boxeo de la mente” ; traducción de “i chuan tao“.
Esta disciplina fue desarrollada y sistematizada en los años ’20 por el Gran Maestro Wang Xiang Zhai, tomando conocimientos del Arte Marcial Interno que tiene sus orígenes en el 1100 de nuestra era, y que alguna vez fue denominado Hsingi Chuan. El i chuan se aparta de la imitación clásica de los animales, para desarrollar las posibilidades propias e inherentes al hombre: la imaginación y el pensamiento consciente. Así desarrolla el autoconoci-miento y la autosuperación a partir de una estimulación neuromuseular total en el cuerpo, en la óptima ecuación de atenta relajación y potente tono muscular.