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Taisen Deshimaru: Maestro Zen

“Es difícil decir qué está bien y qué está mal desde un punto de vista elevado, ya que el verdadero Dios abarca todas las cosas: el bien y el mal. La verdadera actitud de Buda no es así. El budismo incluye todo el cosmos; todas las cosas son necesarias”.

El respeto del Zen hoy en dia

Hoy en día, inclusive en gran parte del mundo occidental, el Zen es muy respetado por su eficacia para la salud mental y emocional. Se han hecho muchos estudios al respecto. Es apreciado, también, por el hecho de que no exige ningún compromiso sectario. Puede emplearlo con toda tranquilidad un médico, un psicólogo, un católico, un judío, cualquier persona. La creencia no es un factor pertinente. Estudios han demostrado efectos de las prácticas meditativas de Buddhismo Zen en la actividad del cerebro, relaciones armónicas entre los dos hemisferios cerebrales, la eficiencia del sistema nervioso e inmunológico, etcétera. El Zen facilita una integridad entre todos los aspectos de la personalidad humana. Como dice el gran erudito del tema, D.T. Suzuki: “Desde un punto de vista moderno y crítico, importa poco si, en verdad, el Zen se originó con Bodhidharma en China o con Buddha en la India, porque el simple hecho es que el Zen, en sí es verdadero, funciona y tiene valores que persisten como relevantes hasta el día de hoy”.

Vida cotidiana espiritual

Con el Soto, las reglas del trabajo con un Koan perdieron mucho de su rigidez y, tal vez, de su dogmatismo. Y funcionó bien así. El sistema Soto creció rápidamente en todo Japón. La escuela Rinzai gradualmente se convirtió en método y medio de expresión artística religiosa. Un tercer nombre importante en este proceso es Keizan Zenji. Fue Keizan quien comenzó a integrar el Buddhismo Zen en la cultura general de Japón, quitándole las características culturales foráneas. Con gran perspicacia, inició el gran proyecto de enseñar a la gente común nuevos hábitos para la vida cotidiana relacionados con una mejor higiene personal, prácticas más sanas para la cocina y el manejo de la casa, etcétera.

Y cada uno de estos detalles fueron conectados con prácticas y actitudes del Zen. Resultó que cada cosa, cada actividad mundana o no tan mundana, el trabajo… todo, reflejó prácticas y enseñanzas del Buddhismo Zen; todo se transformó en una expresión religiosa. Todo momento de la vida quedó saturado de espiritualidad. Dentro del templo, afuera del templo: todo era templo. Existen oraciones específicas para cuando se está cocinando, se está leyendo, se necesita pasar al baño, para cuando se hace el amor. No como una obligación moral o religiosa, sino como parte del placer del acto, tanto para su eficacia como para espiritualizarlo.

Un sistema para todos

Poco tiempo antes de morir, a Eisai Zenji se le acercó un joven aspirante llamado Dogen Zenji para estudiar con él. Dogen no estaba completamente satisfecho con la manera de la escuela Rinzai y, por lo tanto, cuando su Maestro falleció, decidió viajar a China para profundizar su conocimiento y experiencia del Zen. Allí encontró el sistema Soto, que se describe como un tipo de meditación de “reflexión serena”. A Dogen le pareció que la gente común de Japón podría estar más fácilmente atraída por este tipo de sistema de meditación. El Rinzai es sólo para gente especial, se dice. En cambio, el Soto es para todos. Así, en 1227, Dogen regresó a Japón para servir a su pueblo con éste, el más antiguo de los sistemas de Zen. La escuela Soto también emplea los Koan, pero integrados en la vida cotidiana para que su verdad, su esencia, crezca despacio y naturalmente en la rutina de la gente, en vez de exigir o forzar su crecimiento. Convirtió el Koan én algo que no es para “romper la cabeza” o funcionar como un injerto, sino en algo para desenvolver hasta que salga la sorpresa placentera de que “hoy algo es distinto”.

La esencia del Zen

La práctica del Zen es, a la vez, muy fácil y muy difícil. Involucra mucha disciplina, pero una clase de disciplina que es muy natural para los japoneses porque su cultura contiene un especie de rigidez y formalidad que muchas veces no entendemos en el mundo occidental. Las palabras “rigidez” y “formalidad” son problemáticas porque, con estas características, igual todo fluye muy hermosamente. ¡Una verdadera paradoja! Es precisamente por esta razón que, cuando ocurre alguna ruptura repentina en la estructura psicológica de un japonés a través de ciertas prácticas Zen Buddhistas, puede ocurrir inmediata y espontáneamente una alteración radical en la conciencia de esa persona que constituye cierto’tipo de iluminación espiritual que, en japonés, se denomina satori. No se debe confundir este estado con la idea yó-guica de samadhi, porque la experiencia de satori, por lo general, no es trascendental en ese sentido. Pero sí es trascendental en comparación con la experiencia de la vida común de las demás personas.

Cómo meditar en su casa con Zen

Pensamiento consciente.
Es producido a partir del cerebro frontal. Esta parte del cerebro está en nuestros días muy desarrollada, ya que la educación está muy intelectualizada y se basa en la adquisición de saber. El aspecto intuitivo del conocimiento es rechazado por falta de fundamento riguroso. Así, el cerebro central, constituido esencialmente por el tálamo, es muy poco utilizado. No sabemos pensar con el cuerpo. Los animales, por el contrario, actúan solamente en función del tálamo, centro intuitivo por el que se rigen. Esta parte del cerebro corresponde al instinto y a la intuición, ambos en estrecha relación con el cosmos. El ser humano podría estar en comunicación directa con el poder cósmico si la civilización moderna no reprimiera el desarrollo de este sistema nervioso central.

La más plena neutralidad

Cuando uno se calma, tiene todas las potencialidades, posee todo. Y cuando uno posee todo no tiene necesidad de poseer nada. Y todo lo que uno busca es para llegar a una especie de neutralidad. Una neutralidad que podríamos llamar la condición normal. Cuando tenemos hambre, estamos en menos. Para llegar a esa neutralidad, al cero, debemos encontrar el más. Tenemos que encontrar comida. Si tenemos para comer, el más y el menos hacen el cero. Y una vez que comemos suficiente no tenemos más hambre. Toda nuestra vida es la búsqueda de este equilibrio. Y cuando uno termina de comer se pregunta: ¿Ahora que podría hacer? Si tenemos ganas de hacer el amor, hay un menos, a uno le falta algo. Por ejemplo, el sexo opuesto. Pero, ¿qué busca uno? Buscamos ese equilibrio, esa neutralidad. Por ejemplo, si nos obligaran a hacer el amor durante una semana, todo el día, al final se volvería insoportable. Sería un suplicio. El placer del amor existe porque hay un menos y un más en desequilibrio. El Zen es retomar la neutralidad, volver a la condición normal.

Maestro zen Rinzai

Hay una unidad subyacente en todas las cosas, y un corazón sabio sabe esto del mismo modo que nuestro cuerpo sabe respirar. Son todas partes de un todo sagrado en el que existimos, y de la manera más profunda son completamente confiables. No debemos temer las energías de este mundo o de cualquier otro. Debemos temer sólo nuestra confusión sobre ellas. Según el maestro zen Rinzai, un ser verdaderamente sabio es aquel que ” entrar en el fuego sin quemarse, entrar en el agua sin ahogarse y jugar en los tres infiernos más profundos como en un campo de golf:

el que entra en el mundo de los fantasmas y de los animales sin que lo dañen”. El pensamiento que resume esta postura es: siendo amante de la vida, ¿cómo puedo quedarme fuera de cualquier área de la vida?. La meditación y las plegarias no deben, por lo tanto, separar las prácticas espirituales de la política, la búsqueda de la justicia ni el conocimiento de sí mismo de la vida. Cada aspecto debe incluirse como un todo.

La filosofia zen en el Reiki

Estoy pensando en lo que dijiste antes, de seguirle la corriente a la mente y ahora todo lo contrario, de enfrentar al vecino del perro e ir a hablarle. Cuando se trata de uno, generalmente es distinto porque todos nos creemos positivos. Nadie cree ser negativo. Entonces, como yo soy muy positivo, voy a enfrentar eso sabiendo en el fondo que, por más que yo diga que me encanta lo que me está pasando, yo sé que como soy positivo me río de eso; es dejar perpleja a la mente cada vez que uno dice algo, no hacerlo en forma lógica sino paradójica, cómo actúa en la filosofia zen. Muchas veces, el zen te da una frase que no dice nada: una nube blanca en el cielo.