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El regreso al mundo

Al regresar al mundo, el joven cazador ha crecido y madurado hasta convertirse en un sabio anciano. Así lo muestra esta figura, con una complexión que simboliza la plenitud de la experiencia y regresando al mercado para compartir lo que ha descubierto con los otros. En sus manos lleva el bastón del verdadero objetivo y la jarra para el vino del verdadero deseo, dispuesto a ofrecerlos al joven que se cruza en su camino.
La sabiduría del anciano experimentado y la ingenuidad e imperfección del joven cazador no son polos opuestos, sino aspectos de una misma realidad, el comienzo y el fin de un camino a recorrer. Kakuán comenta que la vida nos rodea y fluye a través de nosotros, siendo imposible separarnos de ella.

No se debe temer a la muerte, porque sólo es el fin de nuestra existencia cuando la vemos desde la perspectiva del mundo material, siempre cambiante de forma. El Yo del anciano ha vuelto a aparecer, pero alejado del ego que una vez representó.
Se trata ahora de su verdadera naturaleza. Al haber transitado todas las figuras puede compartirla con los demás, permitiendo que se una a las verdaderas naturalezas de los otros.
Lo que ha sucedido es muy simple: ha comprendido quién es, quién siempre ha sido, y ahora ofrece esta percepción a quien esté dispuesto a recibirla.

Renovarse para edificar

Un cambio de conciencia no propone romper edificios. Ni los ensucia. Muta condicionamientos psicológicos de siglos. Inaugura una sociedad de almas. Disciplina nuevas tareas y profesiones propias del despertar de conciencia del nuevo hombre.
No hay lugar para la desconfianza. Allí está su poder, en la evidencia de la realización propia y grupal.
Propuestas de desarrollo innovadoras, legítimas, donde el trabajo en equipo y la creatividad son estilos irrenunciables para el renacimiento de las expresiones más altas de la condición humana: alegría, conciencia, gratitud, libertad, paz y servicio.
Un planeta sin visión espiritual acumula dinero en pocas manos hasta hacerles sentir a millones de hombres que su producción no les sirve. Los descarta por obsoletos precoces.

Educación para el pensamiento

En la roca del autoritarismo, se estrellaron todas las escuelas.
Los actuales sistemas escolares no ayudan a la juventud a más inteligencia, a hacer del mundo un hogar digno para todos.
En el mejor de los casos, tratan de que los alumnos sean más intelectuales. Informados de los últimos jingles, marcas e indigencias de la “familia” vendedora de turno de los distintos medios llamados “de comunicación”. Se van transformando en bilingües, en bostezos y ronquidos.
Abundan instituciones comerciales, selectivas, llamadas “educativas”, exigentes en la mera puntualidad de los pagos. Condición habilitante para promover, no para liberar mentes. Jibarizan, reducen cabezas.

Transformación y conciencia espiritual

Si el grado de civilización de un grupo humano se evalúa por la inteligencia de sus relaciones con el mundo externo e interno, nuestro nivel de conciencia es bajísimo. El aire es irrespirable y provoca patologías de origen social.
El Diccionario Esencial no trata de una ideología de lo nuevo o de una nueva ideología.
Los hechos son los que de-ciden; no las teorizaciones o discursos sobre la realidad, Son las palabras que le ponemos a las situaciones de la vi-da la que nos confunden. No es una reedición de la agitación universitaria del 20. Ni la juvenil del 60, ni ahora la llamada Generación X, ni otras similares, un tanto intelectuales, políticas, químicas y musicales. Todas fueron “tragadas” por los distintos gobiernos para perpetuar las satisfacciones de la sociedad consumista.
Alienación guiada que reitera la guerra, la explotación, la obsesión por ganar más destruyendo, contaminando.
Proyección espectacular de la mentalidad individual, patrón sin elevación.

Energía y espiritualidad

A través de la historia del mundo ha habido profetas, videntes y filósofos que han proclamado la venida de una era, en la cual la gente de la Tierra desarrollaría los poderes latentes internos y verdaderamente se convertirían en los creadores de su propio destino. Las religiones de todo el mundo siempre nos han indicado las responsabilidades de la humanidad de acuerdo con sus acciones, pero por alguna razón el significado completo de este mensaje nunca realmente se registró en nuestras mentes. Si hubiera sido así, no estaríamos en el desorden que estamos hoy día.

La junta kármica y el registro Akáshico

El Registro Akáshico es el libro de la vida del que han hablado las grandes religiones y los sabios de la Humanidad. Cuando dejamos el cuerpo físico, nos encontramos con un tribunal kármico constituido por seres de luz, que rigen nuestras encarnaciones. Son ellos quienes evalúan lo que hemos hecho en vida y, a partir de las cuentas pendientes, nos señalan cuál es la mochila (karma) que llevaremos a la próxima vida. Este juicio y los hechos de otras vidas son los que el akasha (éter) registra. Es allí donde se encuentran las guías espirituales, quienes nos dan orientación acerca de cuestiones materiales, ya sean emocionales, mentales o físicas. El registro akáshico se encuentra grabado principalmente en la memoria celular; pero también queda plasmado en el inconsciente y a nivel macrocósmico, en los archivos akáshicos del universo. Al acceder a una lectura del Registro Akáshico sin pasar por la experiencia de la muerte, es posible tomar contacto con lo que debemos hacer y por algún motivo estamos dejando de lado. La lectura del Registro Akáshico limpia el campo vibracional y renueva las energías, devolviéndole al alma la luz que tenía antes de encarnar. Además, los maestros ascendidos brindarán ejercicios específicos para ayudarnos a la resolución de los bloqueos presentes en nuestra vida.

Sanando con los ángeles

La sabiduría y la compañía que proviene del contacto con los ángeles por medio de ejercicios, reflexiones y visualizaciones permite que toda persona pueda ser asistida por estos legítimos representantes de Dios entre nosotros. Para llevar a cabo la sanación angélica, necesitarás un lugar donde puedas estar a solas con tu ángel. También es aconsejable encender un cirio blanco y disponer de un hornillo con aceite esencial así como una música agradable en busca de atraer las ondas vibracionales angélicas. Lo más importante en la sanación espiritual angélica es que tengas un genuino deseo de abrir tu corazón por medio de la oración. Las invocaciones se pueden recitar en voz alta o internamente. Siéntate cómodamente en una silla. Cierra los ojos y comienza a respirar lenta y profundamente. Siente la presencia de tu ángel. Imagínalo suspendido frente a ti. Siente que tu ángel respira contigo, rodeándote con su luz. Lleva las manos a tu corazón y siéntelo latir en el centro de tu pecho. Mientras lo haces di. “Mi ángel está conmigo”. Visualízate envuelto en medio de una luz cálida y gozosa que rodea tu cuerpo. Siente como la maravillosa luz de tu ángel entra en tu cuerpo y llega hasta tu corazón colmándolo de amor curativo. Deja que la luz sanadora de tu ángel trabaje en tu interior; deja que su luz repare las viejas heridas de tu corazón. Puedes decir: “Cólmame con tu amor curativo dulce ángel”. Agradece a tu ángel ese don de amor celestial. Concéntrate en tu respiración y cuando estés listo abre suavemente los ojos. Puedes repetir este ejercicio cada vez que necesites el consuelo de tu ángel.
El versículo 11 al 14 del capítulo 29 de Jeremías dice: “…Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a mí en oración y yo los escucharé. Sí, Yo dejaré que ustedes me encuentren, y haré que cambie su suerte”.

El orígen espiritual de los vicios

Las bajas vibraciones energéticas que emana una entidad espiritual pueden ser amplias y abarcan diversas categorías, debido a los distintos estados de sufrimiento que arrastran consigo. Si una entidad espiritual tuvo algún tipo de vicios en su encarnación y se encuentra en estado de negatividad debido al sufrimiento, es probable que se “adose” a personas que, estando aun encarnadas, posean las mismas inclinaciones.
El objetivo de esa entidad será absorber alguna parte de la esencia de lo que consume dicho individuo tratando de continuar con el vicio que tenía en su vida física.La persona encarada puede, entonces, aumentar su consumo para satisfacer las demandas de su huésped espiritual. Es por esta razón que la recuperación puede resultar muy difícil, ya que a todos los importantes factores que afectan este tipo de enfermedad, se suma la presencia de la entidad espiritual. Cuando esto ocurre, es necesario recurrir rápidamente al consejo de un especialista que sea capaz de tomar las medidas necesarias para que este adosamien-to espiritual se aleje y deje de perturbar.

El cambio y la mente positiva

Uno se pregunta si podemos cambiar nuestras mentes. O si podemos desarrollar esa mente positiva. Las respuesta es, sin duda, sí; y la razón es muy simple: la mente no tiene forma; incluso la materia física parece una especie de masa de goma difícil de controlar, ¿no? Es demasiado flexible. La mente también parece, a todas luces, difícil de controlar. Pero, al mismo tiempo, si se hace un esfuerzo constante, conforme pase el tiempo, se percibirá el cambio.

Equilibrio de lo espiritual y lo material

Equilibrio espiritual: existen dos tipos de satisfacción o felicidad: una, sobre todo, a partir de la paz mental; la otra sería la del confort físico. Así, obviamente, el desarrollo material brinda confort físico y, a través de ello, se puede ver o conseguir algún tipo de satisfacción mental, que proviene en esencia de la actitud mental. De las dos, la satisfacción mental -que procede de la actitud mental en estado puro- es más fuerte, es superior. Por lo tanto, no hay motivo para obviar esa parte de nuestra experiencia.