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Las palabras de Carl Gustav Jung

Hubo un tiempo en que el espíritu de la Alquimia se inclinaba visiblemente hacia los problemas de la materia -dice Carl Gustav Jung en Psicología y Alquimia- cuando la conciencia exploradora se hallaba frente al negro abismo de lo desconocido, donde las imágenes y las leyes eran oscuramente percibidas y atribuidas a la materia cuanto en realidad pertenecían a la psique. Todo lo desconocido y vacío se llena por la proyección psicológica; como si el propio trasfondo psicológico del investigador se viese reflejado, como en un espejo, en la oscuridad. Lo que él percibe en la materia, o cree que puede percibir, es en realidad el conjunto de datos de su propio inconsciente, proyectados por él mismo.

Paracelso fue, sin dudas, el gran maestro de Jung en las artes de la Alquimia. “Fue el estudio de Paracelso el que, finalmente, me llevó a descubrir la esencia de la Alquimia en su aspecto de filosofía religiosa y en su aspecto psicológico. Así he reencontrado el fundamento de mis propias experiencias, pues el proceso por el que pasé correspondía al proceso de metamorfosis alquímica del que hablo en mi libro Psicología y Alquimia”, aseguraba el suizo. Este proceso de metamorfosis del que habla Jung está relacionado con una experiencia que vivió en 1944, estando en la India. Una fractura de pie y enseguida un infarto le pusieron al borde de la muerte. La enfermera que le cuidó testimonió que una luz extrañísima, un irreal halo luminoso rodeaba al enfermo, que se debatía entre la vida y la muerte.

El lenguaje de los alquimistas

Jung pasó más de una década dedicado a estudiar la ciencia de la Alquimia. En la traslación del lenguaje alquímico al psicoanalítico podemos encontrar los tres principios básicos: sal, mercurio y azufre. Así como desde una visión humanista la sal corresponde al cuerpo, el mercurio al espíritu y el azufre al alma, en términos psicoanalíticos podernos decir que la sal sigue siendo lo físico, el mercurio simboliza la conciencia y el dominio psicológico, y el azufre es lo trascendente, el “inconsciente colectivo”. Hasta Basilii Valentín y Paracelso, los alquimistas mostraban una visión amplia de la complejidad del hombre, incluyendo sus aspectos psicológicos, pero después de ellos, durante los siglos XVIII y XIX y hasta la entrada en escena de Jung, los alquimistas parecían haber perdido la visión global. Con la entrada de Jung en la Alquimia, se vuelve a involucrar en forma inseparable la parte material con la espiritual: el camino de liberación del hombre.

El psiconálisis también es Alquimia

Lejos de ser ancianos de barbas largas encerrados en un sótano, en donde mezclan líquidos burbujeantes en una red intrincada de tubos de vidrio, los alquimistas son personas absolutamente normales. Algunos de ellos, incluso, han pasado a la historia. La ciencia del siglo XX tiene entre sus ramas más revolucionarias al psicoanálisis. En el curso de esa centuria, ninguna otra especialidad científica influyó de manera tan radical y directa en la vida cotidiana del ser humano. Si bien el padre del psicoanálisis fue Sigmund Freud, fue Cari Gustav Jung quien continuó explorando en el inconsciente, llegando a descubrimientos asombrosos. El gran aporte de Jung al psicoanálisis es su apertura y su amplia visión. Mientras que Freud intentó explicar toda la realidad en los términos que la ciencia pregonaba, Jung, en cambio, supo abrir las fronteras del psicoanálisis buscando y estableciendo sus relaciones con otras ramas del saber, como el misticismo, la filosofía y la Alquimia.