Renovarse para edificar

Un cambio de conciencia no propone romper edificios. Ni los ensucia. Muta condicionamientos psicológicos de siglos. Inaugura una sociedad de almas. Disciplina nuevas tareas y profesiones propias del despertar de conciencia del nuevo hombre.
No hay lugar para la desconfianza. Allí está su poder, en la evidencia de la realización propia y grupal.
Propuestas de desarrollo innovadoras, legítimas, donde el trabajo en equipo y la creatividad son estilos irrenunciables para el renacimiento de las expresiones más altas de la condición humana: alegría, conciencia, gratitud, libertad, paz y servicio.
Un planeta sin visión espiritual acumula dinero en pocas manos hasta hacerles sentir a millones de hombres que su producción no les sirve. Los descarta por obsoletos precoces.

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