Para tener en cuenta

El mentón recogido, con lo que la nuca se estira. La nariz, en línea vertical con el ombligo: se trata de ser como un arco tendido cuya flecha es el espíritu.
La mirada se posa a un metro de distancia. Debe estar dirigida hacia el interior. Los ojos, semicerrados, no miran nada, a pesar de que intuitivamente lo ven todo.
Los antebrazos separados del cuerpo.
La pelvis caída hacia adelante al nivel de la quinta vértebra lumbar, la espalda recta, tocando la tierra con las rodillas e imaginariamente el cielo con la cima de la cabeza.
Los hombros caen naturalmente hacia atrás.
La punta de la lengua toca el paladar.

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