Explorando el corazón de la sanación

“La vida es una oportunidad para crecer, una oportunidad para despertar de la separación. Y una vez que nos damos cuenta, cada experiencia de vida se vuelve el material por medio del cual podemos despertar. Cada momento. No solo cuando meditamos, cuando estamos con un maestro espiritual o cuando escalamos el Himalaya; se produce cuando tratamos con nuestros padres, cuando presentamos nuestra declaración de impuestos. Todas son enseñanzas espirituales, oportunidades para despertar y liberarnos de lo que nos mantiene dormidos y sufriendo. Todas son oportunidades.

En el nivel más simple, yo diría que el antídoto para no consumirnos es la perspectiva de que somos seres en crecimiento y que todo, inclusive el acercarse a la muerte, es una oportunidad para crecer.
Pero para que eso funcione se necesita algún tipo de filosofía, alguna perspectiva sobre la vida humana.
Es decir, si creen que, cuando uno se muere, se muere… y se acabó; y que solo son un cuerpo y que, cuando el cuerpo se debilita, ustedes también, y que, cuando el cuerpo muere, ustedes mueren, ¿para qué querrían crecer en el momento de morir? ¿Crecer para qué, hacia qué?
En cambio, si sospechan que esa idea que tienen acerca de que sólo son su cuerpo, su ser limitado, que son ustedes aquello que muere, si sospechan, acaso, que eso puede ser tan sólo una idea, un modelo del mundo y que puede haber otro distinto; entonces, buscarán las grietas por las cuales puedan asomar la nariz y ver otra posibilidad de tocar lo que está en ustedes, y no es solo su cuerpo…”.

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