La sabiduría del Tao Te King

Cuenta la leyenda que Lao Tsé escribió el Tao Te King y lo dejó en custodia de un humilde guardia. En ese libro se encierran las ideas fundamentales de una de las dos corrientes de la sabiduría china: el taoísmo.
Existen en la cultura china infinidad de escuelas filosóficas desde la más remotísima antigüedad. Imaginemos que las formas de escritura más antiguas que los arqueólogos han hallado en tumbas de Ngang-Yang datan de 1500 años antes de Cristo, pero por tratarse de caracteres ya demasiado estilizados es fácil deducir que esos descubrimientos muestran una forma de escritura evolucionada que proviene de caracteres pictográficos muchísimo más antiguos. Estas arcaicas formas del pensamiento chino, reflejadas más tarde en lo que se dio en llamar Los seis libros canónicos (Che-King, Chu-King, Li-King, Yo-King, Tch’uen ts’ieu y Yi-King o I-Ching, quizás el más popular de todos los libros chinos) confluyen sin embargo, siglos más tarde, en dos grandes corrientes en las que se podría dividir a grandes trazos el pensamiento chino: el taoísmo y el confucionismo. El confucionismo, más que una religión o una filosofía, es un ritual social. Confucio no es más que un transmisor y ordenador de la antigua cultura china, que se nutrió de los Anales de las tres Dinastías de la antigüedad, de las Odas, los Rituales y las Crónicas (el material de los Seis Libros Canónicos) para extraer de allí los materiales con los que compuso su tratado Ch’un Ch’iu (“Primavera y otoño”). El mismo Confucio dijo:

“Yo nada he hecho si no es amar las antiguas doctrinas y transmitirlas a la posteridad”. La oposición a esta tradicionalismo algo conservador es el pensamiento de Lao-Tsé, que diera origen a la escuela conocida como taoísmo. Opuesto esencialmente al confucianismo, le reprocha haber falseado la primitiva sencillez natural del hombre con virtudes artificiales basadas en la cultura patriarcal de los grandes señores y las tradiciones asfixiantes. Si hubiéramos de trasladar estas dos tendencias chinas a nuestro tiempo, se podría hacer la siguiente analogía: las personas muy enganchadas en la vida práctica (confort, trabajo estable, sociedad, aceptación de los modelos socioeconómicos) serían confucianas, mientras que toda forma de cuestionamiento de esa sociedad establecida sería expresión del taeoísmo (lo que podría ir desde los terapeutas alternativos hasta los músicos de rock, e inclusive los vagabundos).

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