Mujeres espirituales

Mujeres espirituales: pero después de cuatro años de estudios bíblicos en el famoso Wellesley Cojlege, atravesó una profunda crisis de fe, pues sintió que el cristianismo había sido reducido a teorías y dicotomías abstractas. La joven Joanna Rogers, al casarse con un funcionario gubernamental, a mediados de los años 50, encaró los desafíos de la maternidad mientras vivían en Alemania. De regreso a EEUU, se concentró en el trabajo social como empleada del Departamento de Estado con los africanos que llegaban a Washington para establecer las embajadas de sus flamantes naciones. Luego, entre 1964 y 1969 Joanna y su familia vivieron en Asia (dos años en India) y África, donde descubrió al Buda Dharma que se convertiría en una faceta integral de su existencia.

Su labor como miembro del Cuerpo de Paz de Estados Unidos la llevó a trabajar con gnipos de refugiados tibetanos. Su vivencia de lo supremo la llevó a declarar: “ver toda la vida como algo sagrado nos rescata de la soledad y del sentido de futilidad que emana del aislamiento. Lo sagrado se vuelve parte de todo encuentro: parte de quien se sienta ante mí, presente en esta cabana de bambú e, inclusive, en mi interior. No necesito ir hasta la Catedral de Chames para estar en presencia de lo Divino. Está aquí mismo”. Después, un año de estadía en Sri Lanka (un país budista) le permitió absorber los ptincipios del movimiento de auto-ayuda Sarvodaya allí practicados. Asimismo, incorporó la militancia ecologista tras vivenciar la tragedia de las víctimas del accidente atómico de Chernobyl, en Ucrania.

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