Reiki Mikao Usui

En el camino monte abajo Mikao Usui se machucó un dedo. Se sentó y automáticamente colocó sus manos alrededor del dedo. Para su sorpresa, el dolor se detuvo y cuando miró la herida, ésta se había sanado. Al pie del monte se detuvo en una posada donde ¡a hija del posadero sufría un gran dolor de dientes. Mikao Usui pidió permiso para colocar sus manos sobre el rostro de la jovencita. No bien lo hizo, la inflamación se redujo y el dolor desapareció. Entonces, Mikao Usui pidió comida. El posadero le advirtió que la comida solicitada era muy abundante para alguien que había estado ayunando. Mikao la ingirió sin sufrir efectos adversos. A su regreso al monasterio zen Mikao Usui se bañó, cambió sus ropas, y requirió una audiencia con el abad. Cuando ambos debatieron cómo él podía aplicar su don sanador, Mikao Usui sanó la artritis del anciano abad. Eventualmente, se decidió que Mikao iría a la ciudad de los mendigos en Kioto, para ayudar a los pobres y los desamparados a vivir vidas mejores. Se dijo que trabajó allí durante siete años. En la ciudad de los mendigos, Mikao Usui decidió sanar a los hombres más jóvenes. Creía que ellos se sanaban más rápido que los ancianos porque tenían menos problemas mentales/emocionales adosados a su endeble salud. Luego de aplicarles Reiki, enviaba a ios jóvenes al monasterio para que les diesen nuevas ropas, un nuevo nombre y un empleo. Un día, Mikao Usui notó que estaba viendo de nuevo a los mismos jóvenes. Les preguntó por qué habían repesado a [a ciudad de los mendigos. Su respuesta fue que era más fácil mendigar y hurtar que cambiar sus vidas y trabajar para vivir. Hondamente alterado, algunos dicen que cayó de bruces en el barro. Fue entonces que Mikao Usui se dio cuenta que estaba sanando el cuerpo pero no el espíritu o la mente.

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